¡Por fin llega el verano! Muchas personas pasarán sus vacaciones tumbadas al sol disfrutando de la playa, la piscina o de un espectacular paisaje de montaña. Pero además del relax y la diversión, otro de los objetivos del periodo estival es conseguir un bonito bronceado. No obstante, para lograr el propósito, la mayoría expone la piel a agresiones peligrosas que pueden dañarla gravemente. Tomar el sol sin protección puede conllevar efectos muy negativos. Por ejemplo, y según sostiene el director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud, Rafael García Gutiérrez, “alrededor de un 70 por ciento del envejecimiento prematuro de la piel está asociado a la exposición a la luz solar”. Pero además de provocar sequedad, quemaduras e irritaciones cutáneas, la toma sin protección de forma prolongada es el principal factor de riesgo para el desarrollo de un cáncer de piel. Y es que la piel es la parte de nuestro cuerpo que está más expuesta al contacto con el medioambiente. Por ello, es necesario protegerla en cualquier momento, sobre todo en verano ya que es la época en que llevamos ropas más ligeras, que dejan más partes al descubierto, y cuando “se produce un aumento de las horas de luz y una mayor intensidad de las radiaciones solares, especialmente de los rayos ultravioleta”. Protegernos según nuestra piel Para evitar que la piel sufra quemaduras provocadas por el sol, debemos emplear un protector solar adecuado a nuestro fototipo de piel. Existen seis fototipos diferentes que marcan el grado de agresión que es capaz de soportar la piel. El fototipo I corresponde a las pieles muy blancas y que se queman con suma facilidad, mientras que el fototipo VI es el de las personas de raza negra, que prácticamente no se queman. No obstante, todos los tipos de piel necesitan protegerse. Los protectores solares ayudan a evitar o disminuir las quemaduras causadas por la exposición al sol. Se basan en el empleo de filtros químicos que absorben las radiaciones solares y las transforman en energía que no resulta nociva para la piel.
En el caso de las personas con piel muy sensible (blanca y lechosa), no se aconseja que se expongan más de 10 minutos ya que pueden sufrir intensas quemaduras. Por ello, el director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud recomienda el uso de filtros con un alto factor de protección solar, de 50 en adelante. Por otro lado, las que tengan una piel más oscura, que tolera mejor las radiaciones solares y que permite permanencer más tiempo al sol, también deben ponerse cremas aunque sean de protección mínima. Y en el caso de que se sufra algún tipo de quemadura, conviene no tomar el sol hasta que la piel se recupere y aplicar un tratamiento con cortisona y lociones emolientes y balsámicas que calman la piel y aportan sensación de frescor. Otros consejos para tomar el sol Además del uso del protector solar más adecuado a cada persona en función de su fototipo de piel, la Asociación para el Autocuidado de la Salud aconseja tomar precauciones para evitar cualquier daño provocado por la exposición al sol. Por ejemplo, no es bueno tomar el sol entre las 12 de la mañana y las cuatro de la tarde (horas de mayor intensidad de los rayos ultravioleta), ni tampoco exponer al sol a niños menores de tres años ya que su piel es más sensible que la de un adulto. Asimismo, debería evitarse la ropa demasiado corta o que deje amplias zonas del cuerpo al descubierto y la utlización de productos cosméticos, perfumes y cremas que contengan alcohol porque favorecen la irritación de la piel.
Por otro lado, es aconsejable aplicar el protector solar adecuado media hora antes de iniciar la exposición al sol y en cantidad suficiente, renovar su aplicación después de cada baño o cada dos horas. Además, al llegar a casa, también es preferible hidratar bien el cuerpo y la piel con baños y lociones indicadas para después del sol. Por último, es útil usar gafas de sol homologadas y sombreros de ala ancha. Pero no sólo la piel puede verse afectada por las radiaciones solares sino también el cabello.
Para que no se resienta de la exposición al sol, al agua de mar y a la arena de la playa, la Asociación para el Autocuidado de la Salud considera beneficioso el empleo de mascarillas after sun y champús nutritivos que ayuden al pelo a recuperar su salud.
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